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El obispo de Jalapa, Julio Edgar Cabrera Ovalle, tiene la alegría de anunciar a toda la diócesis de Jalapa (con sus dos departamentos: El Progreso y Jalapa) que el día de hoy el Santo Padre Francisco ha nombrado Obispo de Jalapa al Pbro. JOSÉ BENEDICTO MOSCOSO MIRANDA, en sustitución mía.

Se tienen tres meses para fijar la fecha y el lugar de la celebración
Eucarística en la cual tomará posesión el nuevo Obispo. Durante
este tiempo yo continuaré al frente de la diócesis como
Administrador Apostólico.


Hago llegar mi más sincera felicitación al nuevo obispo electo de
Jalapa por esta nueva misión, para la cual pido a la Virgen María de
la Expectación, que lo bendiga y acompañe. Dios mediante, más
adelante, se dará a conocer el lugar y la fecha de la toma de
posesión.

Nuevo Obispo de la Diócesis de Jalapa

En la misa en la casa Santa Marta, Francisco dirige su pensamiento a los ancianos solos, a los trabajadores precarios y a los que desempeñan una función social y pueden ser afectados por el coronavirus. En su homilía, el Papa invitó a descubrir nuestros ídolos, los ídolos del corazón, a menudo escondidos. La idolatría nos hace perder todos los dones del Señor.

VATICAN NEWS

En la misa que se transmitió en vivo desde la Capilla de la Casa Santa Marta Francisco rezó para que el Señor nos ayude a superar el miedo en este tiempo caracterizado por la pandemia de Covid-19. Estas fueron sus palabras, introduciendo la celebración eucarística:

En estos días de tanto sufrimiento, hay tanto miedo. El miedo de los ancianos, que están solos, en los asilos de ancianos o en los hospitales o en sus casas y no saben lo que puede pasar. El miedo de los trabajadores sin trabajo fijo que piensan en cómo alimentar a sus hijos y ven venir el hambre. El temor de muchos servidores sociales que en este momento ayudan a mandar adelante la sociedad y pueden contraer la enfermedad. También el miedo – miedos – de cada uno de nosotros: cada uno sabe cuál es el suyo. Roguemos al Señor para que nos ayude a tener confianza y a tolerar y vencer los miedos.

En su homilía, comentando la primera lectura del libro del Éxodo (Ex 32, 7-14), que relata la historia del becerro de oro, Francisco habló de los ídolos del corazón, ídolos que a menudo ocultamos astutamente, subrayando cómo la idolatría nos hace perderlo todo, nos hace perder los dones mismos del Señor. La idolatría nos lleva a una religiosidad equivocada. Así que el Papa nos pide que hagamos un examen de conciencia para descubrir nuestros ídolos ocultos.

A continuación el texto de la homilía según una transcripción nuestra:

En la primera lectura está la escena del motín del pueblo. Moisés fue al Monte para recibir la Ley: Dios se lo dio, en piedra, escrita con su dedo. Pero el pueblo se aburrió y se aglomeró alrededor de Aarón y le dijo: “Pero, este Moisés, hace tiempo que no sabemos dónde está, dónde se ha ido, y estamos sin guía. Haznos un dios para ayudarnos a seguir adelante”. Y Aarón, que más tarde se convirtió en sacerdote de Dios, pero allí era un sacerdote de la estupidez, de los ídolos, dijo: “Pero sí, denme todo el oro y la plata que tengao”, y lo dieron todo e hicieron ese becerro de oro.

En el salmo escuchamos el lamento de Dios: “En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto”. Y aquí, en este momento, comienza la lectura: “El Señor dijo a Moisés: ‘Baja enseguida, porque tu pueblo, ése que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. Ellos se han apartado rápidamente del camino que Yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: ‘Éste es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto’”. ¡Una verdadera apostasía! Desde el Dios viviente a la idolatría. No tuvieron paciencia para esperar el regreso de Moisés: querían algo nuevo, querían algo, un espectáculo litúrgico, algo.

Sobre esto quisiera mencionar algunas cosas. En primer lugar, esa nostalgia idolátrica en el pueblo: en este caso, pensaba en los ídolos de Egipto, la nostalgia de volver a los ídolos, de volver a lo peor, sin saber esperar al Dios vivo. Esta nostalgia es una enfermedad, también nuestra. Uno comienza a caminar con el entusiasmo de ser libre, pero luego comienzan las quejas: “Pero sí, es un momento difícil, el desierto, tengo sed, quiero agua, quiero carne… pero en Egipto comíamos cebollas, cosas buenas y aquí no hay…”. Siempre, la idolatría es selectiva: te hace pensar en las cosas buenas que te da pero no te hace ver las cosas malas. En este caso, ellos pensaban en cómo estaban en la mesa, con estas comidas tan buenas que les gustaban tanto, pero olvidaban que ésta era la mesa de la esclavitud. La idolatría es selectiva.

Y otra cosa: la idolatría hace que lo pierdas todo. Aarón, para hacer un ternero, les pidió: “Dadme oro y plata”, pero era el oro y la plata que el Señor les había dado cuando les dijo: “Pedid oro a los egipcios en préstamo”, y luego se fueron con ellos. Es un regalo del Señor, y con el don del Señor ellos idolatran. Y eso es muy malo. Pero este mecanismo también nos sucede a nosotros: cuando tenemos actitudes que nos llevan a la idolatría, nos apegamos a cosas que nos alejan de Dios, porque hacemos otro dios y lo hacemos con los dones que el Señor nos ha dado. Con la inteligencia, con la voluntad, con el amor, con el corazón… estos son los dones del Señor que usamos para hacer idolatría.

Sí, algunos de ustedes pueden decirme: “Pero yo no tengo ídolos en casa. Tengo el Crucifijo, la imagen de Nuestra Señora, que no son ídolos…” – No, no: en tu corazón. Y la pregunta que deberíamos hacernos hoy es: ¿cuál es el ídolo que tienes en tu corazón, en mi corazón? Esa salida escondida donde me siento bien, que me aleja del Dios vivo. Y también tenemos una actitud muy astuta con la idolatría: sabemos cómo esconder los ídolos, como hizo Raquel cuando huyó de su padre y los escondió en la silla del camello y entre sus ropas. Nosotros también, entre nuestras ropas del corazón, hemos escondido muchos ídolos.

La pregunta que me gustaría hacer hoy es: ¿cuál es mi ídolo? Mi ídolo de la mundanidad… y la idolatría llega también alla piedad,  porque querían  el becerro de oro no para hacer un circo: no. Para adorar: “Se postraron ante él”. La idolatría te lleva a una religiosidad equivocada, en efecto: muchas veces la mundanalidad, que es la idolatría, te hace cambiar la celebración de un sacramento en una fiesta mundana. Un ejemplo: no sé, pensemos, y en una celebración de boda. No sabes si es un sacramento donde los recién casados realmente dan todo y se aman ante Dios y prometen ser fieles ante Dios y recibir la gracia de Dios, o es una exhibición de modelos, cómo se visten… la mundananidad. Es una idolatría. Este es un ejemplo. Porque la idolatría no se detiene: siempre continúa.

Hoy la pregunta que me gustaría hacer a todos nosotros, a todos : ¿Cuáles son mis ídolos? Cada uno tiene el suyo. ¿Cuáles son mis ídolos? Donde los escondo. Y que el Señor no nos encuentre, al final de nuestras vidas, y diga de cada uno de nosotros: “Te has pervertido. Te has desviado del camino que te había indicado. Te has postrado ante un ídolo”.

Pidamos al Señor la gracia de conocer a nuestros ídolos. Y si no podemos expulsarlos, al menos mantenerlos en la esquina…

Finalmente, el Papa concluyó la celebración con la adoración y la bendición eucarística, invitando a la gente a hacer la comunión espiritual.

He aquí la oración recitada por el Papa:

“Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento. Te amo por encima de todas las cosas y te deseo en mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como ya he venido, te abrazo y todas las cosas se unen a ti. No dejes que nunca me separe de ti.”

Antes de salir de la capilla dedicada al Espíritu Santo, se cantó la antigua antífona mariana Ave Regina Caelorum (“Ave Reina del Cielo”).

CAMINEMOS JUNTOS POR LA PAZ EN EL MUNDO MENSAJE DEL CELAM AL PUEBLO DE DIOS Y A LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

En unidad con el Papa Francisco, sumamos nuestras oraciones por la Paz en el Mundo, por el cese de los conflictos que hacen sufrir a familias y pueblos enteros y en particular por la grave tensión que se vive en estos momentos entre varios países: la guerra solo trae muerte y destrucción. En este contexto es propicio recordar lo que decía el Papa Pío XII: “el peligro es inminente pero aún hay tiempo. ¡Nada se pierde con la paz; todo se pierde con la guerra!”.

Es por ello que nos unimos al llamado del Papa Francisco invitando a todas las partes involucradas para que prioricen el camino del diálogo, de la solución pacífica de controversias y del respeto irrestricto al derecho internacional.

Nos unimos en oración con el Papa y rechazamos toda forma de violencia y de fractura social y llamamos a las grandes naciones del mundo, en especial a sus gobernantes, al respeto mutuo, a la concordia y el buen entendimiento, a no escatimar esfuerzo alguno para evitar un escenario de mayor tensión.

Caminemos y recemos juntos para que nunca más en nuestra historia tengamos que avergonzarnos de la forma en que un ser humano eliminó al otro porque no fueron capaces de dialogar y encontrar consensos para caminar juntos.

En este tiempo de Epifanía en que recordamos la manifestación de Jesús, como Salvador de todos los hombres, invitamos a las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe y a las Conferencias Episcopales del mundo, unidos al Santo Padre, a hacer jornadas de oración por la Paz.

Que María Santísima nuestra Madre, Reina de la Paz, nos conceda este don.

El Papa Francisco reanuda las Misas matutinas en la Casa Santa Marta y recuerda, con San Juan Apóstol, que el Espíritu Santo “es la garantía de que Dios permanece en nosotros”. Sigue leyendo

 

A San Esteban se le llama “protomartir” porque fue el primer mártir de toda la historia católica. San Esteban era uno de los hombres de confianza de los apóstoles; habló y defendió muy bien a Jesús, que entre los judíos generó cierto desconcierto. Por tal razón, la tradición señala que fue llevado ante el Tribunal Supremo de la Nación, el Sanedrín, para ser acusado con falsos testigos, los cuales argumentaron que Esteban afirmaba que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes de Moisés.

Sin embargo, el santo no se atemorizó, y por el contrario, pronunció un impresionante discurso en el cual fue recordando toda la historia del pueblo de Israel (Hechos 7) y a través del cual exhortó a los judíos a rectificar, reprendiéndolos por haber llegado al extremo de no sólo no reconocer al Salvador, sino de haberlo además crucificado.

Llenos de ira, éstos lo arrastraron fuera de la ciudad y lo apedrearon.

Los que lo apedreaban dejaron sus vestidos junto a un joven llamado Saulo (el futuro San Pablo que se convertirá por las oraciones de este mártir) y que aprobaba aquel delito. Mientras lo apedreaban, Esteban decía: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Y de rodillas dijo con fuerte voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y diciendo esto, murió.

Los cristianos lo rescataron y dieron a su cuerpo digna sepultura.

¿Qué es el Adviento y cuando empieza?

La Navidad está por llegar, pero antes de esta importante celebración, empieza el Adviento, una preparación católica para esperar la llegada de Jesús, ¿sabes cuándo empieza y qué significa?

 

Adviento 2019: ¿cuándo empieza?

Este 2019, el Adviento inicia el domingo 1 de diciembre, hasta el domingo 22 de dicho mes; el fin de semana antes de Navidad, que se celebrará el martes 24 y miércoles 25.

 

¿Qué es el Adviento?

 

Adviento viene del latín adventus que significa ‘venida’ y se refiere a la venida de Jesús. Representa a las cuatro semanas antes de la Navidad como una oportunidad para que las personas se llenen de esperanza y arrepentimiento antes del nacimiento del salvador.

De acuerdo con el portal católico, Catholic Net, el Adviento es una celebración católica que invita a los creyentes celebrar el nacimiento de Jesús y agradecer lo que se tiene alrededor de uno.

 

Corona de Adviento

Cada domingo previo a la Navidad, los católicos celebran el Adviento con diferentes lecturas bíblicas relacionadas al nacimiento de Jesús, así como con la iluminación de la corona.

La corona de Adviento representa el amor de Dios, la esperanza y la vida. Ésta tiene cuatro velas que buscan iluminar al hombre y guiarlo en la salvación.

 

Durante el primer domingo de Adviento únicamente se enciende una vela, para el segundo, se encienden dos y así sucesivamente hasta que las cuatro estén prendidas, antes de la llegada de la Navidad.

Fuente: heraldodemexico.com.mx

Seis Nuevos Presbíteros en la Diócesis de Jalapa

Hermanos Presbíteros y diáconos de la diócesis de Jalapa y de otras diócesis, religiosas, hermanos y hermanas aquí presentes, familiares de quienes van a ser ordenados:
Dios, Trinidad Santísima, mira hoy con especiales ojos de amor a la diócesis de Jalapa. Seis diáconos, van a ser ordenados presbíteros: Edgar Leonel Monterroso Aguilar y Edgar Efrén Gramajo González, de la Parroquia de Santiago Apóstol, Mataquescuintla; Álvaro Danilo Cardona, de la parroquia de Nuestra Señora de Concepción, Monjas; Edín Amilcar Carrera Mota, de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, Sanarate; Celso Walberto González Archila y Jaime Otoniel Vargas Tobar de la parroquia de San Agustín Acasaguastlán. Permítanme, hermanos, que esta mañana me dirija especialmente a ellos.

Es imposible dar las gracias a todas las personas e instituciones que han tenido que ver con la formación de estos seis presbíteros. Pero queremos, al menos, mencionar a algunos: ante todo, a sus padres de familia; a los formadores del Seminario Mayor Nacional de la Asunción, especialmente a su Rector P. Carlos Guillermo Martínez, a sus párrocos y sacerdotes amigos que les han animado. Y hoy, a los Misioneros del Espíritu Santo, responsables de esta parroquia, a los seminaristas que cantaron y acolitaron esta misa y a todos los que han tomado parte en la preparación y celebración de estas ordenaciones, como es esta comunidad parroquial de Santo Cristo de Esquipulas. Y un agradecimiento grande de mi parte a todos los que han participado en esta celebración, incluyendo a los medios de comunicación social.

FOTOGRAFÍAS

ORDENACIÓN DE CINCO DIÁCONOS CATEDRAL DE JALAPA

Con gran alegría nos hemos preparado y ahora nos disponemos a ordenar diáconos a cinco jóvenes de la diócesis de Jalapa. Son ellos, como ya lo saben: Celso Walberto González Archila, Edín Amilcar Carrera Mota, Jaime Ottoniel Vargas Tobar, Álvaro Danilo Cardona, Edgar Efrén Gramajo González.  Ellos terminaron recientemente su formación y sus estudios de Teología en el Seminario Mayor Nacional de la Asunción.

Permítanme comenzar saludando a los padres de familia de estos jóvenes y agradeciéndoles la entrega de sus hijos que hoy hacen a la Iglesia de Jalapa. Saludo y agradezco también a los formadores del Seminario Mayor Nacional de la Asunción por la formación que recibieron. Gracias también a sus profesores.

En esta ordenación lo esencial es la imposición de manos del obispo. Y significa que estos jóvenes al ser ordenados diáconos van a ejercer un servicio en la Iglesia. Es lo que significa la palabra diácono: servidor. Pero no es un servicio hecho de cualquier modo sino como discípulo de Jesús, quien según dijo “no vino a ser servido sino a servir y dar su vida por nosotros” (Mt 20, 28).

Al diácono, según el Concilio Vaticano II, en la Constitución sobre la Iglesia ( LG n. 29), se le atribuyen tres funciones: La primera es  La litúrgica, que consiste en el anuncio de la Palabra de Dios y en asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración eucarística, en la cual también ellos pueden distribuir la comunión y llevarla a los enfermos; el diácono puede, además, asistir y bendecir el matrimonio y presidir las exequias. La segunda función es el anuncio de la Palabra de Dios;  por eso, a él le corresponde proclamar el evangelio en la celebración Eucarística y explicar la Palabra de Dios con su predicación. Y, en tercer lugar, el servicio de la caridad, cuando ejerce los múltiples servicios de caridad en la Iglesia.

Inmediatamente después de la imposición de manos del Obispo sigue  la oración de consagración. En ella, el Obispo pide al Padre celestial que envíe el Espíritu Santo sobre quienes van a ser ordenados para que puedan desempeñar con fidelidad su servicio.

Ordenacion Diaconal de Celso Walberto González Archila, Edín Amilcar Carrera Mota, Jaime Ottoniel Vargas Tobar, Álvaro Danilo Cardona, Edgar Efrén Gramajo González

Jesús es el modelo de todo servidor en la Iglesia.  Los diáconos tienen siempre que ser servidores con el espíritu de Jesús; por lo cual, razón tenía el obispo Don Tonino Bello, cuando a un diácono antes de ordenarlo presbítero, cuando el diácono se disponía a quitarse la estola cruzada que llevaba en el pecho, le dijo: “no te quites tu estola cruzada, ella te recordará siempre que eres servidor como  Jesús, “quien no vino a ser servido sino a servir y dar la vida por todos”.

Las cualidades indispensables en un servidor al estilo de Jesús,  es decir, en un diácono son estas: una vida según el Espíritu, amor a todos sus hermanos y hermanas, preocupación por los enfermos, los pobres, por los que sufren, los migrantes,  por los sin tierra, los que no tienen ni donde reclinar la cabeza.

La palabra de Dios que acabamos de proclamar nos ilumina y anima. El profeta Jeremías ha indicado la disponibilidad total que debe tener el diácono: “A donde quiera que te envíe, irás y dirás lo que yo te ordene (Jer 1, 7)”.  Cuando se trata del ejercicio del ministerio de diácono – como es el caso actual-  es Dios mismo quien los envía por medio del obispo. Por eso, no deben tener miedo, porque Dios siempre los acompaña. Me llama la atención el pasaje de los Hechos de los Apóstoles cuando el diácono Felipe es enviado por el Ángel del Señor de Jerusalén a Gaza a anunciar la buena nueva de Jesús al ministro de Candace, que iba de camino  en un carruaje.  Felipe fue invitado a subir al carruaje y allí le explicó al etíope el texto de Isaías que iba leyendo y le anunció a Jesús. Evidentemente la palabra de Felipe tocó el corazón del viajero, porque cuando llegaron a un lugar donde había agua y el ministro de la reina le pidió a Felipe que lo bautizara, éste lo bautizó.

En la segunda lectura escuchamos cómo fue la institución de los diáconos. Los apóstoles consideraron que no era bien que ellos se dedicaran a la distribución diaria de los alimentos y, por eso, decidieron convocar a los discípulos y les pidieron elegir entre ellos a siete  hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encomendaron el servicio de la caridad, para que los apóstoles pudieran dedicarse a la oración y al ministerio de la Palabra. Así fueron instituidos los primeros diáconos.

La homilía sugerida por el Ritual para esta ocasión exhorta a los futuros diáconos a que “viviendo el misterio de la fe con alma limpia, muestren en sus obras la Palabra que proclaman, para que el pueblo cristiano, vivificado por el Espíritu Santo, sea oblación agradable a Dios y así tu, – le dice el Obispo a cada diácono que va a ordenar-  en el último día, puedas salir al encuentro del Señor y oír de él estas palabras: “Muy bien, servidor fiel y cumplidor, pasa a la fiesta de tu Señor”.

Queridos jóvenes que van a ser ordenados diáconos: Todos ustedes, después de su ordenación, están destinados a ir a una parroquia de esta diócesis a ejercer su ministerio. Vayan, pues, con alegría y sirvan a sus hermanos con el mayor amor que sean capaces. No se cansen, no den signos de desmayo, sino que hagan prevalecer el amor a Dios y el amor a sus hermanos con su talento, su amor y su servicio, como Jesús nos ha enseñado.

Quiero terminar esta homilía invitando a Ustedes a ver a Jesús hecho diácono. Contemplen el evangelio que hemos proclamado. Vean a Jesús que se pone de rodillas delante de sus discípulos y como un esclavo les lava los pies.  ¡Vean la humildad, el amor, el espíritu de servicio y la entrega total que caracterizan a Jesús! Escuchen la reacción de Pedro, que se escandaliza al ver la humildad de su maestro y le dice: ¡Señor, tú no me lavarás los pies a mi! Y la respuesta de Jesús: “Si no te dejas lavar los pies, no tendrás parte conmigo”.  Esta acción humilde es algo esencial en el discípulo de Jesús: para entrar en el reino de los cielos hay que ser como los niños. Hay que recibir el Espíritu Santo para comprender el mensaje de Jesús y vivir en humildad y espíritu de servicio. Y el ejemplo será siempre Jesús que lava los pies a sus discípulos. Entonces Pedro, dice a Jesús: “Señor, no solo los  pies, sino también las manos y la cabeza” (Jn 13, 9). Sin amor a Jesús pierde sentido el diaconado, pierde sentido el servicio a los demás en cualquiera de todas sus formas.  Abran su corazón al Espíritu de Jesús. Como Pedro dejen que cambie su manera de pensar y actuar.  Así serán siempre humildes servidores como Jesús lo espera de ustedes. Y aunque en un día no lejano sean ordenados presbíteros, nunca dejen de ser diáconos, es decir, nunca pierdan su profundo sentido de servicio en la Iglesia.

Viene ahora el compromiso de guardar el celibato.

Catedral, de Jalapa, 16 de marzo del 2019.

En el encuentro que sostuvo con los niños y jóvenes de la parroquia San Crispín de Viterbo en Roma, el Papa Francisco los llamó a no dejar de asistir a la iglesia luego de recibir el sacramento de la Confirmación.

El domingo 3 de marzo el Papa mantuvo un diálogo con los niños y jóvenes que se preparan para la Primera Comunión y la Confirmación, y les dijo que luego de recibir estos sacramentos es necesario perseverar en la vida de fe “porque muchos hacen la Confirmación y dicen adiós al párroco y no vuelven sino hasta el momento del matrimonio. Es bello volver para el matrimonio. ¿Es bello o no?”. “Sí”, contestaron los presentes.

Luego Francisco continuó: “¿Es bello irse luego de la Confirmación y no volver más sino hasta el momento del matrimonio? No, esto no es bello. La Confirmación es el sacramento que les da la fuerza, la fuerza para luchar, para seguir adelante y para vencer en la vida. No es el sacramento del adiós a la parroquia”.

El Pontífice explicó que la Confirmación es el sacramento que da “fuerza para vivir como cristiano, para luchar, porque viene a ti el Espíritu Santo que te ayuda. Y la Confirmación nos ayudará a ir adelante en la vida, a luchar y sobre todo les dará una cosa bellísima: porque viene el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo porta un regalo muy grande: la alegría. La Confirmación les dará la alegría”.

A continuación el Papa cuestionó: “¿Un niño o un joven que no es alegre, está bien?” y contestó: “No, no está bien. Se apaga y estará triste, así no está bien”. “Y si sientes tristeza y no puedes estar alegre, anda con tu mamá, con tu papá, con el párroco, con el catequista y pregunta: ‘¿Por qué no puedo estar alegre?’ Defender la alegría. Y díganme, ¿el diablo les da alegría?”, a lo que los asistentes respondieron: “No”. “No, te da tristeza y rabia. Te da rabia ¿y luego? Tristeza. La gente piensa que cuando el diablo te dice ‘haz esto’, te da alegría. Es una alegría aparente”, precisó el Papa.

Francisco comparó luego la falsa alegría que da el diablo con el comer caramelos, pues cuando se comen muchos, dijo, “duele el estómago”.

“El diablo te da la alegría de un momento y luego viene el ‘dolor de estómago’ en el alma. Te enferma el alma. En vez de eso, el Espíritu Santo te da la gloria que no enferma. ¿Entendido? ¡Sean valientes! Gracias. Y sean firmes. ¡Gracias!”, concluyó el Papa.

El numeral 1285 del Catecismo de la Iglesia Católica indica que “con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los ‘sacramentos de la iniciación cristiana’, cuya unidad debe ser salvaguardada”.

Además señala que a los bautizados “el sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo”.

“De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras”.

“La Confirmación, como el Bautismo, imprime en el alma del cristiano un signo espiritual o carácter indeleble; por eso este sacramento solo se puede recibir una vez en la vida”, señala el numeral 1317.

Este 27 de octubre en la localidad de Morales, en el Vicariato Apostólico de Izabal, Guatemala, ha tenido lugar la ceremonia de beatificación del misionero franciscano italiano Tullio Maruzzo y del laico Luis Obdulio Arroyo Navarro, asesinados en 1981 y reconocidos como mártires.

La tarde del 1 de julio de 1981, al final de una intensa jornada de trabajo apostólico, el misionero volvía a la parroquia acompañado de Luis Obdulio. El automóvil en el que viajaban fue detenido, obligándoles a descender, siendo acribillados mortalmente y abandonados en el margen de la carretera. Los asesinatos del misionero y el catequista ocurrieron en una época terrible de la historia guatemalteca. De hecho el año pasado fue beatificado otro misionero, el padre Stanley Rother, párroco de Santiago Atitlán en Sololá, que fue martirizado el mismo mes que los mártires de Izabal.

Cientos de feligreses católicos han acudieron a la cita de este sábado 27 de octubre en el polideportivo de Morales, en Izabal, para presenciar la beatificación, que fue presidida por el Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, el cardenal Giovanni Angelo Becciu.

De su homilía destaca la referencia al mensaje de estos dos mártires misioneros: “En primer lugar, en este mes de octubre dedicado a las misiones, brota espontáneamente un recuerdo agradecido y sincero a todos los misioneros y misioneras que, al igual que el Padre Maruzzo, han abandonado su tierra natal y han entregado sus vidas para anunciar el Evangelio de Jesús. En segundo lugar, en el martirio de nuestros dos hermanos, se confirma la profecía de Tertuliano: ¡la sangre de los mártires es semilla de una nueva vida! Ya desde poco tiempo después de la muerte del Padre Tullio y de Luis Obdulio, los fieles de Quiriguá, de Los Amates, de Morales, constataban los frutos: el despertar cristiano de la comunidad, la perseverancia en las pruebas, la unidad y la mejor organización de los grupos parroquiales; nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas”.

 

Fuente: www.omp.es

MISA DE BEATIFICACIÓN Padre Tullio Maruzzo y del laico Luis Obdulio Arroyo