En el encuentro que sostuvo con los niños y jóvenes de la parroquia San Crispín de Viterbo en Roma, el Papa Francisco los llamó a no dejar de asistir a la iglesia luego de recibir el sacramento de la Confirmación.

El domingo 3 de marzo el Papa mantuvo un diálogo con los niños y jóvenes que se preparan para la Primera Comunión y la Confirmación, y les dijo que luego de recibir estos sacramentos es necesario perseverar en la vida de fe “porque muchos hacen la Confirmación y dicen adiós al párroco y no vuelven sino hasta el momento del matrimonio. Es bello volver para el matrimonio. ¿Es bello o no?”. “Sí”, contestaron los presentes.

Luego Francisco continuó: “¿Es bello irse luego de la Confirmación y no volver más sino hasta el momento del matrimonio? No, esto no es bello. La Confirmación es el sacramento que les da la fuerza, la fuerza para luchar, para seguir adelante y para vencer en la vida. No es el sacramento del adiós a la parroquia”.

El Pontífice explicó que la Confirmación es el sacramento que da “fuerza para vivir como cristiano, para luchar, porque viene a ti el Espíritu Santo que te ayuda. Y la Confirmación nos ayudará a ir adelante en la vida, a luchar y sobre todo les dará una cosa bellísima: porque viene el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo porta un regalo muy grande: la alegría. La Confirmación les dará la alegría”.

A continuación el Papa cuestionó: “¿Un niño o un joven que no es alegre, está bien?” y contestó: “No, no está bien. Se apaga y estará triste, así no está bien”. “Y si sientes tristeza y no puedes estar alegre, anda con tu mamá, con tu papá, con el párroco, con el catequista y pregunta: ‘¿Por qué no puedo estar alegre?’ Defender la alegría. Y díganme, ¿el diablo les da alegría?”, a lo que los asistentes respondieron: “No”. “No, te da tristeza y rabia. Te da rabia ¿y luego? Tristeza. La gente piensa que cuando el diablo te dice ‘haz esto’, te da alegría. Es una alegría aparente”, precisó el Papa.

Francisco comparó luego la falsa alegría que da el diablo con el comer caramelos, pues cuando se comen muchos, dijo, “duele el estómago”.

“El diablo te da la alegría de un momento y luego viene el ‘dolor de estómago’ en el alma. Te enferma el alma. En vez de eso, el Espíritu Santo te da la gloria que no enferma. ¿Entendido? ¡Sean valientes! Gracias. Y sean firmes. ¡Gracias!”, concluyó el Papa.

El numeral 1285 del Catecismo de la Iglesia Católica indica que “con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los ‘sacramentos de la iniciación cristiana’, cuya unidad debe ser salvaguardada”.

Además señala que a los bautizados “el sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo”.

“De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras”.

“La Confirmación, como el Bautismo, imprime en el alma del cristiano un signo espiritual o carácter indeleble; por eso este sacramento solo se puede recibir una vez en la vida”, señala el numeral 1317.

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